EXPOTURAL - Trabajo Grupal
Componentes del grupo: Elena Serrano Sánchez, Carmen
Hernández Jiménez, María Erica Casares Martínez, Noelia Izquierdo Romero, Sara
Abdelkader Aoulad-Mouh y Andrea Romero Santos.
Los billetes de avión cada vez son más asequibles y los
cruceros más baratos. El turismo se ha convertido, para muchos, en un estilo de
vida y una necesidad para otros, un hobbie, con el que conocer otros lugares,
personas y culturas. Muchos profesionales, incluso, consideran que viajar es
obligatorio para que una persona pueda formarse y madurar, abrir la mente y
expandir sus conocimientos. Sin embargo, el turismo ha tenido un fuerte impacto
sobre los ecosistemas, desde bosques plagados de basura hasta la desaparición
de especies.
En 1995 se celebró la Conferencia Mundial de Turismo
Sostenible en Lanzarote y se proclamó la Carta del turismo sostenible, que dice
lo siguiente y que significó un preámbulo:
“El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios
de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo,
viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para
las comunidades locales”
Por otro lado, la Organización Mundial del Turismo (OMT)
define el turismo sostenible como “una vía hacia la gestión de todos los
recursos de forma que puedan satisfacer las necesidades económicas, sociales y
estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos
ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la
vida”.
Por ello, ya son muchos como la organización Ecologistas en
Acción quienes quieren cambiar el modelo de turismo y acercarse a uno más
sostenible. Esta entidad visitó el pasado viernes 27 de septiembre las
instalaciones de IFEMA, en Feria de Madrid, con la intención de hablar acerca
de un turismo sostenible junto a otros asistentes como la Alianza por la
emergencia climática, Grupo Internacional Allcot y Turismo Nepal, entre otros.
Asimismo hay que señalar el país invitado de este año fue Nepal.
La feria, que tuvo una duración de tres días, acogió a
varias empresas relacionadas con el Ecoturismo, es decir, empresas que querían
fomentar los destinos rurales o los paisajes naturales. Por lo general, cada
puesto venía de una comunidad autónoma (Castilla-La Mancha, Asturias, Málaga,
Extremadura…) y con una actividad diferente.
Pero, ¿cómo es realmente el perfil del ecoturista? El 73% de
los llamados Millennials y Generation Z suelen pagar más cantidad de dinero por
la sostenibilidad, a diferencia de los Baby Boomers que se corresponde con un
51%. Sin embargo, son estos últimos los que demuestran más interés en visitar
un sitio por su sociedad y cultura.
Por otro lado, el turismo sostenible ha crecido en los
últimos años. Ha pasado de una cuota de mercado de 7% en 2010 a un 25% en 2016.
Uno de los destinos turísticos quiso promocionar este tipo
de turismo, no a través de una campaña publicitaria, sino con la oportunidad de
que los niños pudiesen hacer su propio queso. Y aunque esta actividad estuviese
dirigida hacia los más pequeños, los adultos fueron los que más se entusiasmaron
por participar. “Con esto lo que queremos es enseñar a no mecanizar, a ser y
comer más natural”, argumenta Jesús, encargado de la quesería Los Pizorros,
Albacete.
Los pasillos de IFEMA se llenaron de diferentes tonalidades
de verdes y marrones, colores con los que se podía identificar la naturaleza
como protagonista del evento. No obstante, no todos los puestos siguieron esta
gama. Con una mesa y cuatro sillas blancas, algunos solo lo decoraron con
varias fotos y una cantidad considerable de folletos y tarjetas de visita. Algo
no tan sostenible como se esperaba de una feria así, pues la mayoría
desprendían un familiar aroma a plástico.
“Podrían haber puesto una pantalla con un código y así quien
quisiera información solo tendrían que escanear el QR y tenerlo en su móvil”,
denuncia Lucía, una turista malagueña que visitaba por primera vez la feria.
Por otro lado, las empresas asistentes durante el segundo día aprovecharon la
ocasión, no para convencer o demostrar a los visitantes que su tipo de negocio
es mejor para el medio ambiente, sino que fue una jornada intensa para darse a
conocer y hacer tanta publicidad de sus comercios como fuese posible. Un sábado
“bastante decepcionante” para los que sólo para algunos que pudieron asistir
ese día. “Estoy decepcionada con lo que estoy viendo, me esperaba otra cosa.
Pensaba que hablarían sobre el turismo sostenible y cosas por el estilo, pero
me he encontrado con un montón de negocios haciendo publicidad de ellos
mismos”, denuncia Lucía.
“Todos deberíamos visitar otros lugares, pero deberíamos
pensar que hay que dejarlo tal y como estaba, que otros también tienen el mismo
derecho de ver ese paisaje como estaba”, explica la bióloga Mercedes mientras
pasea junto a su marido por los pasillos de la feria Turismo Sostenible en
IFEMA. Y ya no sólo el individuo como tal es responsable de estos problemas,
sino que su llegada en masa a los destinos más deseados desemboca en
construcciones que alteran y eliminan el paisaje natural, incluso en áreas
protegidas.


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