El desconocido mundo de los productos ecológicos



Los alimentos ecológicos son aquellos alimentos que se han obtenido a través de procesos agrícolas y que son respetuosos con el medio ambiente, respetando así los ciclos naturales sin poder alterarlos de manera artificial. Debido a esto, para la creación de esos alimentos no se han utilizado productos químicos, hormonas o medicamentos, ni se han sometido a procesos forzados. Además, los pesticidas que se pueden emplear para la producción no son sintéticos y están dentro de las normas establecidas sobre las materias permitidas, restringidas y prohibidas.

De esta manera, se consigue que en su proceso se mejore la calidad del agua y del suelo, bajar todos los niveles de contaminación que se generan durante la producción y, por último, adquirir un uso sostenible de todos los recursos.

Actualmente y debido a los numerosos alimentos ecológicos que se pueden encontrar en el mercado, se han conseguido desarrollar otros productos ecológicos que son accesibles a casi todos los ciudadanos, como prendas de vestir que han sido fabricadas con lana o lino, productos para la limpieza del hogar, como los desinfectantes y detergentes ecológicos, productos de baño y maquillaje ecológico.

Durante el pasado fin de semana, se pudo asistir a la 35º edición de BioCultura, para conocer un poco más de cerca la feria de productos ecológicos y el consumo responsable que se hace con cada uno de ellos. Siendo una de las ferias más importantes dentro del estado español, se logró la participación de 800 expositores y la visita de 74.500 personas.

Además de los stands expuestos, se celebraron más de 400 actividades que estaban dirigidas a todos los públicos, niños y adultos que querían conocer un poco mejor el funcionamiento y las ventajas de los alimentos y productos ecológicos. Muchas personas tuvieron la oportunidad de participar en todos los talleres que proporcionaba la Feria de Madrid, desde un show room de ecoestética denominado “Maquillaje 100% natural-vegano y waterproof”, dedicado para aquellas personas que buscaban un maquillaje natural y sobre todo respetuoso con el medio ambiente, hasta un show cooking denominado “Si el queso de cabra hablara…diría…qué será eso”, que comprendía tanto una charla interactiva como la degustación de diversos quesos ecológicos.

Hubo más de 1.800 productos de alimentación ecológica conformando la feria, además de otros sectores como diversos productos para la higiene o para el baño, y productos de cosmética ecológica que estaban elaborados con ingredientes certificados. Incluso, en la feria hubo diversos stands dando información sobre la moda sostenible realizada con ecomateriales, la ecología, el turismo rural, los juguetes, los libros y las revistas.

El uso reiterado de esta variedad de productos ecológicos proporciona diversas ventajas en cuanto a sus valores nutricionales, ya que seguir una alimentación que está basada en una dieta ecológica está considerada más saludable al ingerir alimentos con niveles más elevados en algunos nutrientes beneficiosos, como el Hierro y el Magnesio en algunas verduras, la vitamina C en verduras y frutas, y el Omega3 en carnes y lácteos.

Además, estos productos requieren una mayor mano de obra, ya que el proceso de producción es más lento y cuesta más, por lo que estos productos tienen un precio bastante superior a los demás. También, son cuidadosos con el medio ambiente, ya que evitan que se contaminen los espacios cercanos a los cultivos mediante productos químicos y fertilizantes, respetan el bienestar de las especies animales y promueven el desarrollo sostenible.

Pero no es oro todo lo que reluce. Por este motivo, los productos ecológicos, como ya se ha comentado, tienen un precio superior al de los productos no ecológicos. Además, se hace, prácticamente, un producto exclusivo ya que no están al alcance de todos. Si al incremento de su precio se le añade que no se encuentran con facilidad, hace que los alimentos ecológicos sean un privilegio que solo puede disfrutar una minoría.

Este tipo de productos no suelen tener una gran publicidad. No aparecen en la televisión ni en la radio, ni, incluso, en las ofertas de los supermercados; por lo que gran parte de la población desconoce de su existencia. 

Entonces, ¿cómo se conocen este tipo de productos? Lo cierto es que gracias a ferias como la de BioCultura, explicada anteriormente, este tipo de alimentación está más integrada en la sociedad. Es una buena idea ya que se produce un ambiente cómodo que, en muchas ocasiones, incita a la compra de estos productos; a la curiosidad de saber por qué son diferentes; e, incluso, la necesidad de cambiar de hábitos.

Ver el producto, sus ingredientes, hablar con sus comerciantes o con el resto de las personas que están interesadas en lo mismo, ayuda a que la persona se decante por un producto o por otro. Asimismo, se crea un clima apropiado, gracias a los stands tan vistosos y llamativos, para probar los productos que se van a consumir.

Pero como todo en la vida, también tiene su parte negativa. En concreto, esta feria que promocionaba una alimentación sana y ecológica, la hora de comer se convirtió en el momento dorado de los food trucks, o lo que es lo mismo, los puestos de comida rápida y ultra procesada. Además, hay que reseñar como la mayoría de los puestos daban bolsas no reutilizables de plástico o papel; acompañadas, en ocasiones, de folletos del producto que se acaba de adquirir. ¿Incoherencias o tan solo es un símil de lo que es la vida?

Nos encontramos en un momento medioambiental de no retorno; hay que aprender a consumir, pero consumir de una manera sostenible y moderada. Aprender que no todos los seres vivimos estaremos en el Planeta para siempre. Aprender, sobre todo, a respetar la Tierra. Ferias como BioCultura son más importantes de lo que mucha gente cree o puede llegar a imaginar. Disfrutemos de la comida, de la moda, del maquillaje o de las cremas hidratantes, pero también disfrutemos del medio ambiente. Sé inteligente y apuesta por los productos ecológicos.



Fuentes:

Práctica realizada por:
María Erica Casares Martínez.
Elena Serrano Sánchez


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